Se dió cuenta de que no disfrutaba de la vista porque intentaba verlo todo. Y eso es imposible. Ponía demasiada atención, hacía demasiado esfuerzo en captar cada detalle de cada nuevo centímetro.
Y así, no veía nada.
Se paró y con calma y dejando de hacer fotográfías mentales del viaje, intentó tomar impresiones, sensaciones, colores, formas.
Ahora, cada vez que quisiera recordar cómo habían sido esos últimos días, recordaría que con esfuerzo, había dejado de esforzarse por recordarlos.
Paradójicamente, por eso los recordaba.
Y así, no veía nada.
Se paró y con calma y dejando de hacer fotográfías mentales del viaje, intentó tomar impresiones, sensaciones, colores, formas.
Ahora, cada vez que quisiera recordar cómo habían sido esos últimos días, recordaría que con esfuerzo, había dejado de esforzarse por recordarlos.
Paradójicamente, por eso los recordaba.


