Para virgen aparecen sin embargo, mil y una acepciones. Muchas de ellas de índole religiosa, otras no tanto.
Destilados los conceptos entiendo virgen como algo puro, y puro como algo no mezclado.
Así que, en lo que al sexo se refiere virgen significa no mezclado.
¡Qué bonito, ese concepto del sexo!
Follar es mezclarse.
¡Uaoh!

No recuerdo mi primer polvo. Recuerdo con quién fué, pero no tengo ningún recuerdo del polvo en sí. Vaya. Una lástima, ahora me gustaría tener alguna memoria de aquello.
Pero el que no me acuerde es muy significativo.
La virginidad me importaba un pimiento ya entonces.
Leo en el EPS de este domingo pasado, que el Papa (que da mucho miedo ese señor, en un callejón oscuro, estoy convencida de que me haría caquita solo de verle), bueno, pues dice Maruja Torres en su página que este Papa tan estupendo, recibió a nosecuantas mujeres que habían consagrado su virginidad a no se qué.
Y yo, que soy un poco tonta, y cuando me dicen cosas sobre el autocontrol y el poder de la fuerza de la voluntad, la mente y el espíritu sobre la carne, no me cosco, me pongo a pensar cómo narices es posible que se junten 3000 jóvenas y no tan jóvenas en Roma para felicitarse a sí mismas por su no estrenada sexualidad.
Me imagino que tengo una manada (no sé si estos bichos se juntan en manadas o qué) de monos titis capuchinos y que a pesar de los pesares, por algún extraño motivo ni se aparean, ni juegan, ni se tocan ni nada de nada.
¿Cómo reaccionaríamos todos?
Sencillo. Preguntándonos extrañados por el motivo de tan raro comportamiento.
Haríamos todo tipo de experimentos, les aislaríamos, les provocaríamos con alicientes varios, les electroshockaríamos (me acabo de inventar una palabra, úsala a ver si se pone de moda)...
Bueno, pues ahí tenemos a la manada de vírgenes chaladas de Roma con su famosa pureza por bandera.
A nadie le parece raro que no follen y a nadie le extraña que lo hagan por que sí, no porque tengan impedimentos físicos ni nada parecido.
Simplemente porque lo han decidido así.
Toma ya!
Y claro, ahora es cuando me dice alguien: ¡Loca! ¿Cómo comparas humanos con animales?
Y yo respondo -Ah! No, no soy yo quien hace esas comparaciones.
Son ellos con sus chaladuras quienes sulen hacer ese tipo de comparaciones cuando argumentan que el sexo tiene como función crear nuevos humanos. Y que cualquier otro uso del mismo para otra cosa que no sea el multiplicarnos es aberrante, pecado y cosa mala.
¿Acaso no es darle un uso no procreativo a la sexualidad utilizarla como proclama político-ideológica?
No follar es usar el sexo también.
Es tomar decisiones sobre él. Máxime cuando son decisiones que se hacen públicas y se publicitan.
Así que yo, que no me comparo con los animales, pobres, qué culpa tienen, y considero que el sexo entre humanos poco tiene a estas alturas que ver con la reproducción y mucho sin embargo con el placer y el propio crecimiento y conocimiento, yo, como digo, veo a estas locas enarbolando la bandera de la virginidad y no sé en qué planeta estoy.
Termino mis elucubraciones en voz alta. que me doy cuenta que divago.



