
Sara Sánchez
Todos, yo incluida, tenemos unas vidas que son como en el anuncio de cucal: "nacen, se reproducen y con Cucal... mueren" Como cualquier otra alimaña de la naturaleza.
Con raíces, tronco, nudos, ramas....
Padre cartero y madre funcionaria.
Hermanos mayores y menores.
Tíos, primas, abuelas y abuelos.
Novios, novias, ligues de una o de mil noches.
Gatos, perros, periquitos, quizás un loro.
Colegio, instituto, facultad, escuela de idiomas, F.P., máster.
Cine, viajes, música, clases de violín.
Colecciones, deportes, vacaciones, un año fuera.
Pareja, una hija, otra hija. Ninguna hija.
Otro perro y tortugas.
Son las raíces bien asentadas en la tierra las que nos ayudan siempre a generar mejores ramas.
Seguro sí, seguro que hay excepciones, hay gente impresionante que de la nada, de la infancia más desarraigada y el pasado más caótico, son capaces de generar un mundo seguro y en progreso.
La mayoría, nos apoyamos toda la vida en los cimientos generados desde nuestro año cero.
Mis cimientos, siempre han estado firmes en arenas movedizas.
Daba la impresión de que me podía hundir, pero debajo de la masa inestable de cieno y arena, había aún más raíces. Bien!
Quiero decir, que era bastante difícil que me hundiese, pero vaya, no veas qué sustos cada dos por tres.
Cuando pasa el tiempo, por cojones necesitas ir echando ramas. Yo que no soy muy lista, eché unas por aquí, otras por allá e incluso alguna suelta saliendo de los lugares más extraños.
Pero ni una puta rama maestra.
En teoría ahora es cuando tengo que empezar de verdad, a ramear.
Tengo que esforzarme y conseguir brotes firmes, inequívocos.
But... resulta que es un puto caos y espero que solo sea una etapa, una transición, pero por ahora el vértigo me puede y ando acojonada.
Así que aunque tengo las raíces bien agarradas, un tronco nudoso, pero gordo y recto, ahora que en teoría queda lo fácil....
Caos y destrucción.


